Creador de las nuevas reglas del juego: la transparencia global

La Ley para el Cumplimiento Fiscal de las Cuentas en el Extranjero (FATCA) se ha creado para fortalecer el cumplimiento impositivo de los ciudadanos estadounidenses titulares de activos financieros o bancarios, así como cuentas fuera de Estados Unidos.

El gobierno estadounidense celebró Acuerdos intergubernamentales (IGA) con muchas jurisdicciones no estadounidenses para implementar la ley FATCA.

  • Con arreglo a la ley FATCA y a los acuerdos intergubernamentales (IGA), las instituciones financieras que no pertenezcan a los Estados Unidos tienen que identificar e informar a las autoridades fiscales sobre cualquier persona estadounidense que directa o indirectamente, sea titular de cuentas financieras y estos a su vez, informarán al servicio de impuestos Interno (IRS) estadounidense.
  • El resto de personas jurídicas de todo el mundo tienen que informar su condición respecto a la ley FATCA a los bancos e instituciones financieras donde sean titulares de cuentas, así como informar sobre cualquier propietario o persona estadounidense que ejerce control.

La ley FATCA allanó el camino para la introducción de un estándar global, aprobado por el G20 y desarrollado por el OCDE.

El Estándar Común de Información y el acuerdo de autoridades competentes (CRS y CAA respectivamente) establecen la nueva norma, denominada FATCA Global o GATCA.

  • Establece el intercambio intergubernamental automático anual de información respecto a las cuentas financieras (dividendos, intereses, ingresos de ventas) de instituciones financieras, cuyos titulares sean residentes de las jurisdicciones al amparo de dicha ley, entre las que se incluyen cuentas de fideicomisos y fundaciones de particulares.
  • Ya son 74 las jurisdicciones que se han suscrito a dicho acuerdo y un total de 96 las que se han comprometido a implantar el CRS que entrará en vigor en enero de 2016 para un gran número de adeptos precoces, mientras que otras muchas jurisdicciones lo adoptarán en 2017.

El impacto tanto de FATCA como del CRS no solo ha repercutido considerablemente a particulares de alto poder adquisitivo cuya información financiera tiene que informarse e intercambiarse. Como resultado del aumento de la diligencia exigida a los clientes, los bancos e instituciones financieras se enfrentan a un escrutinio permanente de los gobiernos, debido a los sistemas de notificación de cumplimiento impuestos recientemente.